En nuestro estudio usamos materiales de alta calidad y seguimos procedimientos estrictos de higiene para garantizar una experiencia segura y profesional.
Además de realizar tus piercings también tenermos joyitas a la venta para que puedas cambiar y combinar tus piercings una vez estén completamente cicatrizados, y así seguir personalizando tu estilo.
Si tienes dudas sobre qué tipo de piercing elegir, ¡no dudes en consultarnos! Estaremos encantados de ayudarte a encontrar el diseño perfecto para ti
Preguntas frecuentes
¿Cuánto duele hacerse un piercing?
La sensación puede variar según la zona y la sensibilidad de cada persona, pero suele ser mucho menor de lo que se imagina antes. En zonas como el lóbulo, el dolor es mínimo; en otras áreas como en cartílago puede notarse un poco más, pero la perforación se realiza en segundos y es muy soportable.
Con una técnica adecuada y un ambiente tranquilo, la experiencia resulta rápida y sencilla.
¿Cómo cuidar mi piercing?
Durante las primeras semanas, limpia la zona dos veces al día con solución salina.
Evita tocar o mover el piercing. También es importante no dormir encima de él, tener cuidado de no engancharlo y no cambiar la joya antes de tiempo, ya que esto puede provocar irritación o retrasar la cicatrización.
Mantén la zona limpia y seca, sin aplicar cremas, maquillaje ni cosméticos cerca del piercing.
Con constancia y respetando los tiempos de curación, tu piercing cicatrizará sin ningún problema.
¿Cuándo puedo cambiar mi piercing?
Sólo puedes cambiarte el piercing cuando la perforación esté totalmente cicatrizada.
El tiempo de cicatrización varía según la zona del cuerpo y los cuidados que se sigan. Estos son tiempos orientativos:
Lóbulo: entre 6 y 8 semanas
Cartílago (hélix, tragus, etc.): entre 3 y 6 meses
Nariz: alrededor de 2 a 4 meses
Labio: entre 6 y 8 semanas
Ceja: aproximadamente 2 a 3 meses
Ombligo: puede tardar entre 6 y 12 meses
Aunque por fuera el piercing pueda parecer curado antes, la cicatrización interna necesita más tiempo. Por eso es importante no cambiar la joya antes de lo recomendado y mantener los cuidados durante todo el proceso.
Cada persona cicatriza a su ritmo, pero seguir las indicaciones ayuda a evitar problemas y a conseguir una curación correcta.